Este proyecto plantea una propuesta de rediseño para el packaging de la reconocida marca de café Marcilla. Sin intención de sustituir su identidad tradicional, el objetivo fue crear una versión alternativa con un enfoque más moderno y actual.
Para reforzar el vínculo con lo natural y el origen del producto, se utilizó una paleta de colores basada en el verde oscuro y el naranja, tonos que evocan tanto la tierra como la calidez del café. Estos colores, presentes en la naturaleza, aportan frescura y cercanía, alineándose con el enfoque más moderno del rediseño. El envase incluye ilustraciones de granos de café que aportan textura y contexto visual, mientras que el logotipo se presenta en una versión redondeada, buscando transmitir una sensación más amable, accesible y actual.